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 No llegaré a un nuevo amanecer...

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choylefut
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MensajeTema: No llegaré a un nuevo amanecer...   Lun 5 Mayo 2008 - 22:32

Pues eso, como me habéis dado envidia y mi cabeza ultimamente no da para escribir (ni el tiempo) os dejo aquí (por trozos porq el foro no me deja postearlo de seguido por ser muy extenso) el relato q escribí para el concruso de Relatos de Elwyn. La temática y los personajes eran requisito del concurso así que a eso me adapté: Un healer, un fighter y una historia de amor. Para los q no os guste u os parezca una pastelada, si quereis postearé el del año anterior q tiene algo más de acción ^^

Bueno espero q disfrutéis y gracias por leer.


_ No llegaré a un nuevo amanecer _


La pantera se desperezó abriendo sus enormes fauces conforme su felino cuerpo se arqueaba perezosamente. Tumbado a su lado, un hombre rubio y atractivo de marcadas facciones acariciaba su cuello, hundiendo sus fuertes dedos en el pelaje corto y suave del animal. Su mirada, hosca y perdida, mostraba un deje profundo de melancolía, el peso de unos años que en realidad no parecía haber vivido. Dhagor de Erbehn, Caballero del Infierno, buscador de reliquias de la Orden de los Hijos de la Sombra. Qué vacío sonaba aquel título ahora tan colmado de gloria antaño, y qué falta de esperanza llenaba su cuerpo.

La pantera cerró sus ojos y se estiró moviendo su cola de manera ondulante y con un ronroneo mimoso la rasposa lengua buscó esa mano que la acariciaba regalándole un húmedo “beso”.

_ Estás juguetona hoy princesa… _ sonrió mientras el animal se incorporaba, sacudiendo su testuz para desembarazarse del pesado yelmo negro que la cubría desvelando así unos ojos dorados y rasgados que lo miraban intensamente. Uno de ellos, aunque abierto, aparecía cruzado por una oscura cicatriz, que empezaba por encima de sus arcos ciliares y terminaba cerca de su hocico confiriéndole un aspecto aún más amenazador. Como queriendo demostrar la veracidad de las palabras del caballero, en un gesto provocador ella le mostró sus letales colmillos, mientras comenzaba a rodearle poco a poco, paso a paso, moviéndose cada centímetro de su cuerpo de forma milimétricamente acompasada, tensa y estudiada. Todo un ejemplo de su naturaleza de depredador.

Dhagor se permitió mantener esa sonrisa efímera unos instantes más, observando al animal en su juego contoneante, recorriendo con sus ojos la forma en que ese lomo se ondulaba y la rosada lengua recorría y mimaba los bordes de su hocico, ocultando y mostrando los agudos colmillos a su antojo. Casi con pesar consiguió separar su mirada gris de ella por unos segundos y dirigirla al cielo neblinoso donde los últimos rayos de un débil sol invernal desaparecían en el horizonte. El claro donde habían acampado para hacer noche permanecía deliciosamente tranquilo y la hoguera de llamas bajas chisporroteó unos instantes como si de ella se hubiera apoderado un embrujo fantasmal. El caballero del infierno ni se inmutó y mientras su mirada se perdía en los matices crepusculares del cielo se puso en pie, notando en su espalda el calor de esos ojos ambarinos que seguían cada uno de sus movimientos. Sus manos comenzaron a despojarse de los brazales, a soltar las grebas y dejar caer el resto de la pesada armadura revelando un torso tenso y fuerte, surcado por decenas de cicatrices, algunas más antiguas o con más historia que otras. Sus armas, cuidadosamente tendidas al lado de su bolsa de viaje despedían un brillo suave que le daba al lugar, en conjunto, un toque casi irreal.

Finalmente, sólo unos ajustados pantalones quedaron cubriendo su cuerpo pese al gélido clima de aquella región del norte. La hojarasca crujió tras él y aquel caballero fuerte y de aspecto fiero pareció temblar. Sus puños se cerraron bruscamente y temblaron mientras su mandíbula se tensaba de la misma forma, como si quisiera contener algo que realmente no podía ser contenido. Y entonces, ese olor conocido, ese aroma fuerte y salvaje inundó sus fosas nasales haciéndolo respirar hondamente, como si absorbiéndolo pudiera evitar que nunca se alejase de él.

No se giró, ni aun cuando unas manos suaves y finas le abrazaron desde la espalda cruzándose sobre su pecho. Tampoco lo hizo cuando unos labios húmedos depositaron sobre su espalda restos de un aliento jadeante y cálido, antes de mordisquear su piel con tentadora dulzura. Ni tampoco cuando el roce de unos pechos desnudos y de pezones enhiestos se estrecharon contra él haciendo erizarse cada vello de su cuerpo.

_ Al fin estás aquí mi amor… _ gimió simplemente, mientras una de sus manos tomaba las de ella y las alzaba, llevándolas a sus labios para besarlas. Sus dedos, largos y anhelantes, se estiraron cariñosos rozándole el labio inferior y él atrapo uno de ellos en su boca, acariciando la suave yema con su lengua succionando con delicada ternura, saboreando ese suave deje salado que esa piel dejaba en su boca. Una risita llena de sensualidad llegó desde su espalda y ella pugnó por retirar ese dedo mientras su voz suave parecía regañarle al decir:

_Tengo que curarte esa herida mi amor, antes de que ella llegue… Presiento que hoy está cerca, demasiado cerca, y sabe donde estamos…
Eso fue casi un mazazo para él, que sintió como sus rodillas flaqueaban al oírla. Sus labios la dejaron huir, sin fuerzas, y ella depositó un beso en el centro de su tensa espalda masajeándole con sus manos suavemente, sabiendo la desazón que en esos momentos él sentía.

_ Lo siento… _susurró mientras su mano pálida y de suave tono grisáceo se posaba sobre su costado derecho tratando de sanar la profunda herida que lo había desgarrado. La luz era muy tenue, apenas una reminiscencia de aquello que antes solía ser un poderoso chorro de vida y energía. Pero él no la dejó terminar, sabía que curar incluso aquella pequeña herida podía agotar totalmente su espíritu ya de por sí consumido.

_ No es culpa tuya princesa… No te preocupes… _ susurró girándose para tomarla entre sus poderosos brazos y apretarla contra sí. Aquel cuerpo menudo y voluptuoso, de formas deseables y rotundas se estrechó contra el del guerrero, buscando refugiarse en él para siempre.

_ Estoy tan cansada… _ susurró mientras él le besaba el cabello, apartando con sus dedos los mechones oscuros que cubrían esos preciosos ojos dorados, ahora entrecerrados por la tristeza.

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choylefut
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MensajeTema: Re: No llegaré a un nuevo amanecer...   Lun 5 Mayo 2008 - 22:34

_ Tienes que resistir mi amor… Sólo dos noches más… Sólo dos noches y llegaremos al Santuario. Allí saben cómo romper el vínculo con la Sombra… y abolir este maldito hechizo…

Su voz sonaba llena de una esperanza que realmente estaba lejos de sentir.

Ella negó con la cabeza y sus ojos se alzaron hasta encontrarse con los de él. El izquierdo se hallaba cruzado
por una larga y fina cicatriz que comenzaba por encima de su ceja y rasgaba su mejilla hasta la altura de sus labios. La elfa oscura intentó bajar la mirada de nuevo, para ocultar su rostro tras el cabello pero él se lo impidió, acariciando esa horrible marca con sus dedos.

_ La más hermosa de las sacerdotisas oscuras… mi mayor pecado y mi mayor dicha… No puedes apagarte, o yo lo haré contigo… Ojalá nunca te hubiera sacado de tu hogar… ¿Podrás perdonarme?
Ella ladeó el rostro, apretando su mejilla contra la dura palma de su mano de guerrero dejándole sentir las caricias de pequeñas y tibias lágrimas.

_ ¿Perdonarte mi amor? No hay perdón para quien me devolvió la vida en un mundo donde sólo veía tiniebla y odio, donde sólo conocía la codicia y el rencor… Donde mis virtudes sólo eran la ira y la envidia, y mis pecados el amor y la felicidad… No, amor… no me hagas recordarlo.

Él guardó silencio y asintió buscando sus labios con los suyos, queriendo devorar esa deliciosa boca y hacerla suya para siempre sin que las artes oscuras se la arrebatasen cada noche. Ella le devolvió el beso con la misma pasión y necesidad. Sus manos descendieron por ese cuerpo ardiente y deseable, recorriéndolo, atrayéndolo hacia sí, y con suavidad ambos cayeron sobre la hierba; él de espaldas y ella sobre él, incorporándose a medias crispando sus dedos sobre su pecho mientras arqueaba su cuerpo y echaba su cabeza hacia atrás, desparramándose su cabellera oscura sobre su espalda. Él sintió su calor, sintió como entraba en ella y como ese cálido y mullido interior le envolvía, mimándole, arrancando de su garganta jadeos de placer cada vez que ella se movía marcando un ritmo cadencioso, cabalgándole mientras sus rasgados ojos se clavaban en él. Posó sus manos sobre sus caderas, ayudándola a seguir ese desbocado galope que se había apoderado de su cuerpo, y que culminó cuando sus uñas arañaron su pecho mientras ella soltaba un grito desgarrador, y su cuello se arqueaba hacia atrás mostrando sus músculos tensos, desprotegido, entregada totalmente al placer que en esos momentos la embargaba.

Observarla era un regalo de los dioses, no podía ser de otra forma. Su propio placer se veía colmado con sólo ver ese bello rostro embriagado de placer, con escuchar esos gemidos de pasión al derretirse y licuarse su interior. Ardía, y él ardía con ella. El guerrero vencido no pudo resistir más, y la hizo rodar sobre sí misma dejándola bajo su cuerpo, sintiendo como los dedos que antes arañaban su torso ahora se enredaban en sus cabellos tironeando de él hacia su boca que le susurraba anhelante pidiéndole más. Sus cuerpos volvieron a fundirse, y esta vez él marcó el ritmo, él la hizo suya hasta el límite desbordando su deseo, rebosando hasta llenarla por completo en un estallido de éxtasis para ambos. La elfa oscura jadeó soltando un gemido, sintiendo aún su cuerpo temblar bajo el pesado y amado torso que ahora la mantenía contra el suelo. Le abrazó, como si así pudiera mantenerle para siempre consigo, como si de esa forma el amanecer no fuera a llegar nunca.

_ Amor… _susurró.

_ ¿Mm? _ inquirió él con una sonrisa dulce en los labios, echándose a un lado y tomando su capa para atraerla hacia sí y cubrir con esta el cuerpo de ambos. Ella quedó semi recostada en su pecho, cubierta por la recia capa, escuchando los latidos del corazón de su amante.

_ No llegaré a un nuevo amanecer…

Todo rastro de felicidad desapareció de su rostro.

_ ¿Por qué dices eso ahora princesa? _ se negó a creerla_ Estamos a menos de dos días, podríamos llegar mañana antes del próximo amanecer. No tendrás que pasar ni un día más siendo una bestia de guerra… Recuperarás tus dones, volverás a curar… No te hundas ahora mi amor.

Ella le miró, dejando que un mechón lacio escondiera la fea cicatriz que adornaba su rostro.

_ Nunca recuperaré mis dones. Mi diosa me ha abandonado. Nunca volveré a servir para nada, ni siquiera volveré a ser hermosa como antaño. _ Un sollozo escapó de su garganta.

_Olerth… _ susurró él acariciándole la mejilla hablándole en tono dulce y calmado, buscando reconfortarla. _ ¿Recuerdas cómo empezó todo esto? Tú me devolviste a la vida cuando yo yacía muerto, cuando a mi alrededor sólo la muerte reinaba. Me arrancaste de sus brazos y te enfrentaste a tu Orden por mí. Si no voy a tenerte a mi lado, entonces prefiero regresar a las Tinieblas contigo. La muerte no puede ser tan mala, si después de todo va a dejarme estar a tu lado.
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choylefut
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MensajeTema: Re: No llegaré a un nuevo amanecer...   Lun 5 Mayo 2008 - 22:35

La joven negó con la cabeza derrotada.

_ Mi alma ya no me pertenece, ni en la muerte encontraré descanso. Ella tiene mi alma, me persigue y atosiga y yo siento q no puedo luchar más contra ella. Su hechizo sobre mí es demasiado fuerte.

_ Mañana cortaremos esas ligaduras, su hechizo desaparecerá. Los Ancianos de mi Orden pueden hacerlo. Liberarán tu espíritu de los lazos de esa arpía. Quizás no vuelvas a ser la de antaño, no tendrás todo tu poder… pero yo voy a estar contigo, y te apoyaré en lo que sea princesa. No te desanimes por favor, no ahora… _ posó sus labios en su sien y dejó en esta un beso tranquilizador._ Llevamos tres días sin descansar, andando día y noche. No puede habernos seguido. No puede pararnos ahora mi amor.

_ ¿De verdad creéis que no? _ la gélida voz emergió de la oscuridad donde un gruñido animal acompañado de una nube de vapor llenó el aire del claro. La atmósfera pareció enfriarse aún más cuando el strider emergió de las sombras del camino, y sobre este la altiva figura de una hechicera oscura los señaló con su báculo.
Él se giró sobre sí mismo, levantándose y echando mano de su arma y su escudo se interpuso entre la fémina y su amante que aún yacía en el suelo.

_ Estamos lejos de tu cubil bruja, no eres tan poderosa aquí y no te tengo miedo. _ Escupió cada palabra con odio, fruncido su ceño, cubierto su cuerpo aún transpirado por una película de sudor.
La invocadora dejó escapar una risa capaz de helar la sangre en las venas, algo que ni el escudo del caballero podía evitar.

_ Vaya, aquí tenemos a nuestro héroe… ¿No te parece que le has hecho suficiente daño ya?

_ ¡Dhagor no! No te enfrentes a ella… No la escuches… _ la voz de Olerth a sus espaldas se quebró en su grito mientras a duras penas intentaba ponerse de pie.

_ Oh, no, Dhagor claro que no, no oses enfrentarte a mí… _ la voz de la bruja sonó cínica y engreída mientras a su espalda surgía una gran silueta negra y amenazante recortándose en la abismal negrura de la noche rompiendo el silencio de esta con el espeluznante sonido del entrechocar de sus cadenas. _ Quizás esta noche pueda irme con dos almas en lugar de una…

_ Olerth, mantente detrás de mí_ rugió el guerrero mientras daba un paso hacia atrás, manteniendo su torso tras el escudo, en el que un enorme dragón brillaba sobre el fondo dorado.

_ Muy valiente, conseguirás conmoverme y todo… _ la hechicera se permitió el lujo de dar dos palmadas irónicas a modo de misericordioso aplauso. _ Pero eso no va a ser suficiente me temo…

Su báculo se tendió al cielo y describiendo un círculo de luz morada sobre su cabeza encapuchada. Un gran resplandor iluminó todo el perímetro del claro poblándose finalmente de un infinito número de engendros invocados. Olerth soltó un grito de terror, y con desesperación pudo comprobar que al intentar conjurar un hechizo de borrado sintió como de sus manos no surgía absolutamente nada.

_ No puedes hacer desaparecer mis invocaciones hermanita… _ le espetó la otra al percatarse de ello. _ No tienes poder ni tan siquiera para curar un rasguño en la rodilla de un niño. La Madre te ha abandonado por traicionarla y ahora, yo tengo cuanto es tuyo. Y a él… _ hizo una pausa para regodearse en su comentario_ ...también le tendré…

_ No…. _ susurró para sí observando las anchas espaldas de Dhagor que en ese instante redujo a simples y volátiles restos de oscuridad el ataque repentino de una de las sombras.

_ ¿Pensabas que podías tenerlo todo? ¿Ser una de las Guardianas de la Puerta al Inframundo y a la vez no tener ninguna responsabilidad? _ la invocadora se bajó del dragón y esté bufó de nuevo, emergiendo de sus grandes hollares un vaho de denso vapor. _ Él vino a robar nuestras reliquias, y tú, desobedeciendo las órdenes de nuestra Señora, no sólo no cumpliste tu misión de deshacerte de él… sino que le devolviste a la vida. ¡Oh sucia traidora! La madre nunca te lo perdonará y yo soy su brazo impartidor de justicia sobre esta tierra. Orgullosa estoy de haber sido la Elegida para castigarte, de haber sido quien desfiguró ese rostro de traidora que no merece la belleza que nuestra madre nos otorga. Fuiste juzgada y a muerte fuiste condenada y muerta en vida es lo que estás ahora. Eres una bestia salvaje, la esclava del humano que salvaste, caminas a cuatro patas detrás suyo como una vulgar perra… ¿Y aún te sientes afortunada de poder fornicar cuando tras largas noches consigues revertir por unas horas mi hechizo? Esperaba más de ti querida hermana… Qué vergüenza para nuestra raza has sido…

_ ¡¡Cállate arpía!! No consiento que le hables así…_ rugió el caballero infernal embistiendo con su espada en dirección a la invocadora que ni se inmutó. En ese instante de la nada emergió un muro de sombras que le cerró el paso haciéndole estrellarse contra él y ser repelido por golpes de puños invisibles, doloridos y debilitados sus músculos por la acción de hechizos que ni siquiera sabía quién había lanzado pero que habían drenado gran parte de su energía.

Jadeó y clavó una rodilla en el suelo, apoyando su peso en el escudo que tocó tierra hundiendo su parte baja en esta. Se giró un poco, lo justo para ver a su amante intentando incorporarse, manteniendo la capa asida contra su cuerpo. Él sabía que no podía hacer nada. No podía borrar aquellas invocaciones, ni siquiera curarle a él, pues su escasa fuerza se destinaba a mantener deshecho el hechizo de su hermana amparándose en la fuerza que la noche le daba como antigua Guardiana Oscura, algo que ni la propia Shilen parecía haber podido quitarle. No quería perderla, no ahora que estaban tan cerca del Santuario donde los Ancianos Nigromantes de la Orden de los Hijos de la Sombra podrían revertir ese hechizo. Hizo amago de volver a levantarse cuando una nueva horda de golpes y conjuros azotó su cuerpo impidiéndole levantarse. Gritó de dolor y sus manos temblaron dejando caer el escudo haciéndole apoyar una mano en el suelo para mantenerse aún erguido.
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choylefut
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MensajeTema: Re: No llegaré a un nuevo amanecer...   Lun 5 Mayo 2008 - 22:36

Los ojos ambarinos de Olerth se abrieron desmesuradamente y sus pupilas desaparecieron hasta ser casi solo un punto. La Invocadora alzó de nuevo los brazos con una sonrisa y en torno a sus manos una estrella rojiza hizo su aparición:

_ Observa mi querida hermana… ¡¡A partir de ahora… su alma… _ la capucha cayó hacia atrás, revelando un rostro sádico y terriblemente bello, crispado por una mueca de crueldad y odio sin límites_ …me pertenece!!
Los brazos de la invocadora se mantuvieron alzados, y la estrella rojiza se precipitó hacia el desarmado guerrero cuyos dientes se apretaron evitando un juramento. Estaba todo perdido. No podía protegerla más. Olerth… Cerró los ojos preparándose para sumirse en la oscuridad.

Sin embargo, justo en ese instante, un rugido le devolvió a la realidad y a su lado cruzó una furibunda figura negra que se abalanzó sobre la arpía con la ira brillando en sus ojos. Por unos instantes la elfa oscura dudó dando un paso atrás e interpuso su báculo entre ella y la bestia sintiendo el tiempo pararse a su alrededor. Para su suerte, y en el momento en que las garras de la felina alcanzaban su rostro, la estrella roja penetró en su pecho, y los ojos antaño dorados se volvieron opacos en un gesto crispado, haciendo que la poderosa pantera perdiera su fuerza, cayendo como peso muerto ante los pies de su asesina.

Dhagor sintió que de repente todo a su alrededor se alejaba de él. Las sienes le dolían y el corazón parecía haber dejado de latir en su pecho y el aire dejado de llegar a sus pulmones. Casi a cámara lenta, vio el cuerpo de su amada convertida una vez más en pantera caer al suelo ante él, sin vida, y ciego por la ira sus ojos se fijaron en los de la Invocadora que ahora sonreía cruelmente.

_ Como había dicho… Me llevo dos almas, en lugar de una… _ y estallando en una carcajada hizo un movimiento circular con sus brazos orden ante la cual, todos los engendros que rodeaban el pequeño claro se precipitaron contra el guerrero caído buscando acabar con su vida de una vez por todas. Su cuerpo comenzó a desfallecer bajo los golpes y conjuros de nuevo hasta llegar casi al límite, hasta que el dolor ya no era reconocido ni tolerado por su cuerpo.

_ ¡¡NOOOOOOOO!! NOOOOOOOOOO!! ¡¡¡¡¡MALDITA SEAS BRUJA!!!!! ¡¡¡VENGANZAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!

Sus ojos inyectados en sangre se cerraron mientras alrededor de su cuerpo se formaba una poderosa onda de energía que repelió a las invocaciones, lanzándolas lejos de él sin que ninguno de sus ataques lo dañase. La hechicera oscura gritó de rabia al reconocer ese ataque que convertía prácticamente en invencibles a los caballeros del infierno. Rápidamente intentó subirse a su montura para ganar distancia, pero una mano férrea y fuerte la tomó de los cabellos, haciéndola arrodillarse en el suelo. Ella sintió la fría hoja de la espada apoyarse en su cuello y aún así miro al guerrero con gesto despectivo.

_ Ah… muy bien Dhagor… vas a matarme… _ una risa nerviosa y sádica surgió de sus carnosos y bellos labios de intenso color morado _ … pero yo he matado a tu perra… ¿Qué vas a hacer sin ella ahora? Su alma está perdida para siempre… Ni el mejor Cardenal de Aden podría traerla de vuelta entre nosotros… _ Sus dientes pinzaron su labio inferior, paladeando el momento, su victoria.

Él permaneció impasible manteniendo sus cabellos aferrados con su mano, obligándola a mantener el cuello estirado y expuesto al filo de su espada. Su estado de frenesí comenzaba a disminuir poco a poco, no tenía mucho tiempo.

_ ¡¡ Devuélveme su alma… maldita víbora!! ¡Tú sabes donde está! ¡¡¡¿Dónde?!!!

La arpía se deleitó en el dolor que inundaba esos ojos, en la rabia con que él la sujetaba, en el dolor que sentía. Cerró los ojos emitiendo un gemido lascivo y susurró:

_ Antes muerta… que dejar que esa zorra sea feliz. Madre… recíbeme en tus brazos… y deja la perdición para quienes te traicionan… JAJAJAJA _ esa risa terrible y maligna volvió a emerger de aquellos envenenados labios y Dhagor, no pudiendo soportarla más, cercenó la cabeza de la bruja con su espada, quedando ésta suspendida de su mano por sus cabellos, como un macabro péndulo mientras el resto de su cuerpo caía a un lado inerte, y todas las invocaciones a su alrededor cesaban y desaparecían.

El guerrero dejó caer la cabeza a un lado, quedando el rictus de aquel sádico y hermoso rostro cubierto por guedejas albinas que pronto se empaparon de sangre. Dhagor avanzó un par de pasos. El cuerpo de Olerth, desnudo, yacía a unos pasos recuperada de nuevo su forma original ahora que la causante del hechizo había muerto.

_ Si lo hubiera sabido antes mi amor… Perdóname… Perdóname…_ susurró arrodillándose a su lado, tomando su cuerpo frío y sin vida entre sus brazos y apretándolo contra sí. Movió la cabeza negando una y otra vez. Besó su frente con cariño, y luego sus labios descendieron hasta unirse a los suyos, igual de suaves en la muerte que en la vida. Igual de sabrosos, igual de tiernos… _ Te amo princesa… No te preocupes, yo te salvaré. Sólo… Sólo estamos a dos noches del Santuario, donde los Ancianos Nigromantes de la Orden…

Su voz se perdió en una retahíla de frases inconexas, balbuceantes, hablándole como si ella aún siguiera viva. Como si pudiera escucharle.

_ Sólo dos noches… y todo acabará… Volverás a… _su voz continuaba mimándola sin apagarse y sus ojos la observaban arrasados por las lágrimas, sin ver realmente. _ Te lo prometo…

Alzándola en brazos, el guerrero comenzó a caminar tambaleante e inseguro, mirada y mente perdidas en un mismo fin, habiéndole abandonado ya para siempre todo rastro de cordura.
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MensajeTema: Re: No llegaré a un nuevo amanecer...   Lun 5 Mayo 2008 - 23:01

ME ENCANTA!!!! *_*

Me he quedado embobado leyendo, que pasada :OO

Mi enhorabuena!!! Seguro que ganaste el concurso, no? Razz
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choylefut
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MensajeTema: Re: No llegaré a un nuevo amanecer...   Lun 5 Mayo 2008 - 23:35

No XD quedé cuarta Razz pero bueno ejem ejem XDDDD digamos q el jurado era especial Razz El otro que tengo q postear sí que ganó el primer premio Razz
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Scatha
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MensajeTema: Re: No llegaré a un nuevo amanecer...   Mar 6 Mayo 2008 - 13:25

Vadiane escribió:
Pues eso, como me habéis dado envidia y mi cabeza ultimamente no da para escribir (ni el tiempo) os dejo aquí (por trozos porq el foro no me deja postearlo de seguido por ser muy extenso) el relato q escribí para el concruso de Relatos de Elwyn. La temática y los personajes eran requisito del concurso así que a eso me adapté: Un healer, un fighter y una historia de amor. Para los q no os guste u os parezca una pastelada, si quereis postearé el del año anterior q tiene algo más de acción ^^


Malaa, en ratitos libres lo primero que se te ocurra, como crees que hice yo?? XDDD

Este lo tenia leido lalalala, i like it!! (a lo Ace Ventura)
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MensajeTema: Re: No llegaré a un nuevo amanecer...   Hoy a las 17:37

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